Zonas centrales de metrópolis mexicanas pierden 2.5 millones de habitantes en tres décadas
Un estudio del Tec de Monterrey revela una paradoja urbana: aunque la población nacional casi se duplicó, los centros históricos y habitacionales tradicionales han experimentado un despoblamiento masivo.

Un reciente estudio elaborado por investigadores del Tecnológico de Monterrey advierte sobre una transformación demográfica profunda en las principales zonas metropolitanas del país. A pesar de que la población urbana nacional ha registrado un crecimiento acelerado que casi duplicó el número de habitantes en los últimos 30 años, los núcleos históricos y las zonas centrales de las grandes metrópolis han perdido a 2.5 millones de personas. Este fenómeno, identificado por los expertos como un proceso de vaciamiento residencial, contrasta con la expansión periférica que caracteriza a las ciudades mexicanas desde la década de los noventa.
El análisis detalla que la migración hacia las periferias ha sido impulsada por una combinación de factores, entre los que destacan la falta de vivienda asequible en los primeros cuadros de las ciudades y el encarecimiento de los servicios básicos. Mientras que la infraestructura urbana y los servicios públicos se concentran en estas zonas, la oferta habitacional se ha desplazado hacia desarrollos inmobiliarios distantes, obligando a millones de trabajadores a dedicar más tiempo a sus traslados diarios. El estudio subraya que esta tendencia no solo afecta la dinámica social de los centros, sino que también presiona la capacidad de las autoridades municipales para mantener servicios en áreas donde la densidad poblacional ha disminuido drásticamente.
Especialistas involucrados en la investigación sugieren que el fenómeno de despoblamiento central requiere de una revisión integral en las políticas de desarrollo urbano y ordenamiento territorial. Se propone la implementación de programas de regeneración habitacional que incentiven el regreso de las familias a los centros urbanos, aprovechando la infraestructura existente para mitigar la expansión descontrolada hacia las afueras. Estas recomendaciones buscan integrar el diseño de políticas públicas con el objetivo de revitalizar los espacios históricos, convirtiéndolos nuevamente en zonas habitables y accesibles.
El desafío para los gobiernos locales y estatales será equilibrar la gentrificación con el derecho a la vivienda, evitando que los centros se conviertan únicamente en zonas comerciales o turísticas. La coordinación entre los municipios y las secretarías de estado será fundamental para revertir esta tendencia, buscando que el crecimiento poblacional sea sostenible y no dependa exclusivamente de la construcción de nuevos asentamientos en las periferias. La información recopilada por el Tec de Monterrey servirá como base para futuras discusiones en el Congreso de la Unión sobre la necesidad de actualizar la Ley General de Asentamientos Humanos.


