Sedes estadounidenses del Mundial reclaman a FIFA pago de un millón
Once ciudades estadounidenses exigen el pago de un millón de dólares prometido por FIFA, mientras persiste la incertidumbre sobre un trato equitativo para México y Canadá.

Once ciudades de Estados Unidos seleccionadas como sedes para la Copa Mundial de la FIFA 2026 han iniciado gestiones para reclamar un pago de un millón de dólares que, según afirman, les fue ofrecido por el organismo rector del fútbol internacional. Los representantes de estos comités locales señalan que dicho recurso estaba destinado a cubrir los costos operativos y de infraestructura necesarios para cumplir con los altos estándares exigidos por la organización para la justa deportiva que comenzará el próximo año.
La situación ha generado cuestionamientos sobre la disparidad en los acuerdos financieros establecidos por la FIFA en los tres países anfitriones. Hasta el momento, no existe evidencia pública de que las ciudades mexicanas y canadienses que albergarán partidos hayan recibido una oferta o garantía financiera bajo los mismos términos que se discuten actualmente en el territorio estadounidense. Esta falta de claridad ha despertado inquietud en diversos sectores sobre el impacto presupuestario que las sedes nacionales deberán absorber por cuenta propia.
En México, las autoridades locales de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey han trabajado coordinadamente con el Gobierno Federal para preparar la infraestructura necesaria, bajo un esquema donde la inversión se ha centrado mayoritariamente en la modernización de recintos deportivos y el mejoramiento de la movilidad urbana. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, junto con los gobiernos estatales, mantiene planes de ejecución propios sin que hasta ahora se haya integrado un fondo de compensación directa por parte de la FIFA como el que reclaman las ciudades estadounidenses.
La FIFA, por su parte, ha mantenido una postura reservada respecto a los contratos específicos firmados con cada una de las ciudades anfitrionas, argumentando la confidencialidad de los acuerdos comerciales. Mientras el comité organizador continúa con los preparativos logísticos para el evento, la diferencia en el trato financiero hacia las sedes mexicanas y canadienses frente a sus contrapartes en Estados Unidos se perfila como un punto de tensión en la agenda de gestión del torneo.
De cara al inicio de las actividades mundiales, el sector empresarial y los gobiernos estatales en México permanecen atentos a cualquier información adicional que confirme si se implementarán mecanismos de apoyo similares. Por ahora, las autoridades mexicanas se enfocan en garantizar que los estadios y las vialidades cumplan con los requerimientos técnicos internacionales, priorizando la capacidad de recepción de turistas y la eficiencia en la logística de seguridad nacional.


