La UNAM cuestiona la narrativa histórica sobre la figura de La Malinche
Investigadores de la UNAM sostienen que La Malinche fue una mujer indígena esclavizada, desmitificando su papel tradicional como traidora a la patria.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han presentado una revisión historiográfica sobre la figura de Malintzin, conocida popularmente como La Malinche. Según el análisis académico, la narrativa que la señala como una traidora a la cultura mesoamericana carece de fundamento, al omitir su compleja condición de mujer indígena esclavizada que fue entregada a los conquistadores españoles como parte de un intercambio forzado.
Los historiadores enfatizan que, durante el siglo XVI, el concepto de nación mexicana aún no existía, por lo que adjudicarle una traición a los intereses del país es un anacronismo histórico. Malintzin, al ser una mujer cautiva, carecía de capacidad política para decidir sobre el destino de los pueblos originarios, desempeñándose principalmente como una intérprete y mediadora en un entorno hostil donde su propia supervivencia estaba en riesgo constante.
La investigación destaca que la imagen de La Malinche ha sido utilizada a lo largo de los siglos como un símbolo de la supuesta transgresión femenina. Este uso político del personaje ha oscurecido durante generaciones su realidad como víctima de los sistemas de poder vigentes en aquella época, los cuales priorizaban la expansión colonial sobre los derechos de las personas subordinadas.
La UNAM plantea que la resignificación de Malintzin es fundamental para comprender con mayor precisión el proceso de la Conquista. Al situarla como una figura estratégica y no como una villana, los académicos buscan fomentar una lectura crítica de la historia nacional que reconozca las múltiples vulnerabilidades enfrentadas por las mujeres indígenas durante el encuentro entre las dos culturas.
Finalmente, este estudio subraya la importancia de despojar a los personajes históricos de los juicios morales impuestos por épocas posteriores. La academia mexicana insiste en la necesidad de analizar el pasado con rigor, permitiendo que la sociedad tenga una visión más humana y contextualizada de las mujeres que vivieron los procesos de transformación social en el México antiguo.


