Grupos armados duplicaron su número de combatientes durante el cuatrienio presidencial
Un informe de la FIP revela que el número de integrantes en grupos armados creció en más de 13.000 personas desde finales de 2022.

El reporte reciente de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) ha puesto en evidencia una tendencia alarmante en la seguridad pública al documentar que el número de combatientes en grupos armados se ha duplicado durante el actual periodo presidencial. Según el análisis, este incremento de más de 13.000 personas desde diciembre de 2022 marca un desafío significativo para las autoridades encargadas de la estrategia de seguridad nacional.
La investigación destaca que este crecimiento exponencial ha coincidido con la activación de al menos 14 focos de conflicto simultáneos distribuidos en diversas regiones. La fragmentación de estos grupos y su capacidad de reclutamiento han generado una presión constante sobre las instituciones de seguridad, obligando a una reevaluación de las tácticas operativas implementadas en el territorio.
Especialistas señalan que la expansión territorial de estas organizaciones delictivas responde a una compleja dinámica de control de economías ilícitas y disputas por rutas estratégicas. Este escenario plantea retos operativos para la Guardia Nacional y las fuerzas federales, quienes deben atender múltiples frentes de tensión que afectan la tranquilidad de las comunidades locales.
Aunque se han planteado propuestas para fortalecer la presencia del Estado mediante programas de desarrollo social y mayor despliegue de inteligencia, la realidad documentada muestra que la capacidad operativa de los grupos armados sigue en ascenso. El informe subraya la necesidad de una coordinación interinstitucional más robusta para contener el avance de estos grupos y proteger la integridad de la población civil en las zonas identificadas como críticas.
La situación actual pone a prueba la capacidad de respuesta de las dependencias federales para recuperar el control territorial. Mientras tanto, las autoridades continúan monitoreando las dinámicas de estas estructuras en un contexto donde el número de integrantes sigue siendo un factor determinante en la escalada de la violencia regional.


